Qué es la deuda técnica y cuánto cuesta a una empresa
Hay frases que cualquier equipo de desarrollo software conoce demasiado bien:
“Eso mejor no lo toques.”
“Funciona, así que déjalo.”
“Ya lo arreglaremos cuando tengamos tiempo.”
Y ese “cuando tengamos tiempo” puede acabar convirtiéndose en deuda técnica, pero no significa necesariamente que tu software esté mal desarrollado. Muchas veces aparece porque había que sacar un proyecto adelante, cumplir un plazo, añadir una funcionalidad rápidamente o resolver un problema urgente. El problema llega cuando esos pequeños atajos empiezan a acumularse.
La deuda técnica no aparece de un día para otro
Imaginemos que una empresa lleva años evolucionando su aplicación. Primero se añade una funcionalidad, luego otra, después una integración con otro sistema, después una ampliación porque el negocio ha cambiado o no se contempló desde el inicio… Son cosas que parecen razonables hasta que llega el momento en el que hacer un pequeño cambio requiere tocar varias partes del desarrollo, aparecen errores inesperados o se necesitan más horas de las previstas. Justo ahí es cuando esa deuda empieza a hacerse visible.
¿Cuánto puede costarte?
La deuda técnica no siempre aparece como una factura concreta y ese es uno de sus mayores problemas. Puede estar escondida en horas adicionales de desarrollo, mantenimientos cada vez más complicados, incidencias, errores o dificultades para incorporar nuevas funcionalidades.
Por otra parte, también podría frenar proyectos, ya que una mejora que debería llevar unos días puede terminar necesitando semanas porque antes hay que entender cómo funciona una parte del sistema que se desarrolló hace años. Y mientras tanto, el negocio espera…
El software también necesita mantenimiento
A veces se piensa que, si una aplicación funciona, no hay mucho más que hacer, y se nos olvida que el software, como cualquier otra parte de la tecnología de una empresa, necesita evolucionar.
Actualizar componentes, revisar código, mejorar rendimiento, reforzar seguridad o adaptar una aplicación a nuevos sistemas puede evitar que pequeños problemas terminen convirtiéndose en grandes obstáculos. Aunque no siempre hay que rehacerlo todo y en muchos casos, una auditoría del software permite detectar dónde está la deuda técnica y decidir qué conviene abordar primero.
La pregunta no es si tienes deuda técnica

Probablemente tengas esta pregunta en mayor o menor medida, pero la cuestión interesante es cuánta tienes y cuánto está condicionando actualmente a tu empresa.
Si cada cambio cuesta más de lo esperado, si los desarrolladores de software tienen miedo de tocar determinadas partes del sistema o si añadir nuevas funcionalidades se ha convertido en una aventura, quizá sea el momento de analizar qué está ocurriendo.
En IMAGAR, como especialistas en desarrollos informáticos e integraciones de sistemas, trabajamos en la evolución y mantenimiento de software, ayudando a empresas a mejorar aplicaciones existentes, modernizar desarrollos y reducir los problemas que se van acumulando con el tiempo.
Porque la deuda técnica, igual que cualquier otra deuda, puede dejarse para mañana… pero mientras tanto, sigue generando intereses.
¿Sospechas que tu software está acumulando demasiada deuda técnica?
En Imagar podemos analizarlo contigo y ayudarte a definir los siguientes pasos.





