¿Tu empresa ya necesita un rediseño web?
Hay que envejecer con dignidad, pero, a veces, algunas webs parecen haberse quedado atrapadas a principios del 2000, esperando pacientemente a que alguien se acuerde de ellas.
Si cuando entras en la web de tu empresa piensas “parece vieja pero, bueno, funcionar funciona…”, quizá ha llegado el momento de mirarla con otros ojos, ya que una web no debería ser simplemente algo que la empresa tiene. Es una parte de tu negocio, una carta de presentación, tu imagen de marca y, muchas veces, el primer contacto que un posible cliente tiene contigo.
Tu empresa ha cambiado. ¿Tu web también?
Quizá cuando creaste la web ofrecías unos servicios y ahora tienes otros, puede que hayas crecido, que tu público haya cambiado, que hayas ampliado mercados o que tu forma de trabajar ya no tenga mucho que ver con la de hace unos años. Pero la página web sigue contando la historia antigua, y si un cliente potencial entra y no encuentra lo que realmente haces hoy, tienes un pequeño problema: estás presentando una empresa que ya no existe exactamente como tal.
“En el ordenador se ve bien” ya no es suficiente
Suele ocurrir con las webs antiguas que estaban preparadas para las visualizaciones del momento en ordenadores de sobremesa o pantallas grandes, pero hoy en día, la navegación pasas por distintos dispositivos como: móviles, tablets, portátiles, pantallas extragrandes, etc.
Si la navegación desde el móvil resulta incómoda, los textos se descuadran o hay que hacer zoom para encontrar un botón, probablemente necesites algo más que cambiar una fotografía o un texto. El diseño responsive ya no es un extra, es parte fundamental de una buena experiencia web.
Tu web debería explicarse sola
Haz una prueba muy sencilla: pídele a alguien que no conozca tu empresa que entre en tu web y te diga qué haces. Si tienes que empezar a explicarle dónde están tus servicios, qué significa cada sección o dónde puede contactar contigo, algo no está funcionando como debería. Una buena web tiene que poner las cosas fáciles y el visitante debería poder entender quién eres, qué ofreces y por qué puede interesarle trabajar contigo sin tener que investigar demasiado.
En este punto entran en juego el diseño, los textos, la estructura y la navegación sabiendo que no se trata de llenar la página de información, sino de ordenarla y presentarla de una forma que tenga sentido para quien está al otro lado de la pantalla.
Y luego está ese pequeño detalle: Google
Un rediseño web tampoco debería consistir únicamente en hacer que la página “se vea más moderna”, debemos tener en cuenta el rendimiento, estructura, SEO, velocidad de carga, accesibilidad, seguridad y en cómo evolucionará la web después del lanzamiento, porque podemos conseguir una página preciosa y, al mismo tiempo, complicar su posicionamiento o hacer que cargue más lentamente. La gracia está en conseguir las dos cosas: una web que guste a las personas y que funcione bien por dentro.
Imagar, especialistas en rediseño web

Un nuevo diseño web no consiste solo en conseguir una página más moderna. Se trata de mejorar la experiencia del usuario, facilitar el contacto y conseguir que la web responda mejor a los objetivos de tu empresa.
En IMAGAR nos encargamos de combinar diseño, desarrollo, SEO y rendimiento para crear webs pensadas para funcionar y crecer con el negocio.
Si crees que tu web podría estar haciendo más por tu empresa, hablemos. Podemos analizar tu proyecto y ayudarte a encontrar la mejor solución.





