¿Reescribir o modernizar? Aplicaciones informáticas obsoletas

Aplicaciones Informaticas Obsoletas

Aplicaciones informáticas obsoletas: el dilema entre modernizar o mantener con ajustes

Hay aplicaciones informáticas que llevan tantos años en una empresa que casi forman parte del mobiliario. Ese tipo de aplicación que todo el mundo sabe utilizar, cuyos procesos dependen de ella y que da problemas de vez en cuando. A pesar de todo siempre surge la frase:

Mejor no tocarlo, que funciona…

Y un buen día deja de funcionar.

Las aplicaciones informáticas obsoletas pueden convertirse en un problema serio cuando ya no reciben actualizaciones, son difíciles de mantener, no se integran con otros sistemas o dependen de tecnologías que prácticamente nadie utiliza. Pero eso tampoco significa que haya que tirarlas y empezar de cero.

La pregunta es otra:

¿conviene modernizar la aplicación que ya tenemos o ha llegado el momento de reescribirla?

Antes de decidir, hay que conocer el problema

Una aplicación informática antigua no es necesariamente una mala aplicación, de hecho, puede seguir resolviendo perfectamente la necesidad para la que fue creada. El problema suele aparecer cuando alrededor de ella todo cambia: nuevos sistemas, más usuarios, nuevas necesidades de seguridad, trabajo en la nube, aplicaciones móviles, integraciones con ERP o CRM… y la aplicación se ha quedado atrás.

Antes de tomar una decisión, conviene analizar al menos estos aspectos:

Qué revisarQué deberíamos preguntarnos
Tecnología¿Sigue siendo compatible y tiene soporte?
Seguridad¿Podemos mantenerla actualizada y protegida?
Rendimiento¿Responde bien con el volumen actual de trabajo?
Integraciones¿Puede conectarse con el resto de sistemas?
Mantenimiento¿Es fácil corregir errores o añadir funcionalidades?
Usuarios¿La experiencia de uso sigue siendo adecuada?
Coste¿Cuánto cuesta realmente mantenerla cada año?

Modernizar: cuando todavía hay una buena base

Modernizar una aplicación significa mejorarla sin tener que reconstruirla completamente. Esto puede implicar actualizar componentes, renovar la interfaz, mejorar el rendimiento, reforzar la seguridad, migrarla a una infraestructura más actual o añadir nuevas funcionalidades.

Podría ser una opción interesante cuando la lógica de negocio sigue siendo válida y el problema está principalmente en la tecnología que la rodea. Por ejemplo, si tienes una aplicación de gestión que funciona bien pero utiliza una tecnología antigua y no se conecta con el resto de tus herramientas, quizá no sea necesario empezar desde cero.

¿Cuándo sí suele tener sentido modernizar?

Situación¿Modernizar?
La aplicación sigue cubriendo bien las necesidadesSí, probablemente
El código es mantenibleSí
Necesita nuevas integracionesSí
Tiene problemas puntuales de rendimientoSí
La tecnología tiene margen de actualizaciónSí
La arquitectura impide prácticamente cualquier cambioNo siempre

Modernizar permite avanzar de forma progresiva reduciendo el riesgo de cambiarlo todo de golpe.

 

Aplicaciones informáticas obsoletas. Aplicaciones web. Software empresarial

 

Reescribir: cuando la base ya no da más de sí

Hay aplicaciones informáticas que han acumulado tantos años, modificaciones y parches que cualquier cambio se convierte en una pequeña aventura. Un desarrollador toca una parte y aparece un problema en otra, añadir una funcionalidad sencilla requiere semanas, nadie sabe exactamente cómo funciona determinada parte del código y, para rematar, la tecnología original está completamente desactualizada.

Aquí puede tener sentido una reescritura del software.

No significa copiar exactamente lo que existe y volver a programarlo con otra tecnología. Significa aprovechar lo aprendido durante todos estos años para construir una aplicación mejor preparada para las necesidades actuales y futuras de la empresa.

Algunas señales de que ha llegado ese momento

  • Cada modificación genera nuevos problemas.
  • El software depende de tecnologías sin soporte.
  • Es complicado encontrar profesionales que puedan mantenerlo.
  • Las integraciones son prácticamente imposibles.
  • El rendimiento ya no responde a las necesidades actuales.
  • La seguridad se ha convertido en una preocupación constante.
  • El coste de mantenerlo empieza a superar el de desarrollar una solución nueva.

Modernizar aplicaciones informáticas obsoletas o reescribir: no hay una respuesta universal

Aquí es donde conviene huir de las soluciones rápidas ya que no existe una regla que diga que una aplicación de más de diez años debe reescribirse, ni que modernizar siempre sea la opción más económica. La decisión va a depender de la tecnología, el código, la complejidad del sistema, el coste de mantenimiento y, sobre todo, de lo que necesita actualmente el negocio.

ModernizarReescribir
Inversión inicialGeneralmente menorGeneralmente mayor
Tiempo de ejecuciónMás cortoMás largo
Riesgo de cambioMenorMayor
Mantener funcionalidades actualesMás sencilloRequiere replantearlas
Cambiar arquitecturaLimitadoMucho mayor
Adaptación futuraDepende de la base existenteMayor margen
Impacto en el negocioMás progresivoPuede ser más importante

Y hay una tercera posibilidad que muchas empresas pasan por alto: hacerlo por fases.

¿Y si hacemos una transición progresiva?

En determinados proyectos, tiene más sentido modernizar partes de la aplicación mientras se desarrolla una nueva arquitectura en paralelo. Así, algunas funcionalidades pueden ir migrándose poco a poco y la empresa no tiene que asumir todo el riesgo de un cambio radical.

Todo esto puede ser especialmente interesante cuando hablamos de aplicaciones críticas: ERP, sistemas de producción, plataformas internas, software de gestión o cualquier herramienta de la que dependa el trabajo diario.

El objetivo es que la tecnología evolucione sin poner el negocio patas arriba.

El verdadero coste de no hacer nada con las aplicaciones informáticas obsoletas

Posponer la decisión también tiene un coste. Una aplicación obsoleta puede requerir más horas de mantenimiento, dificultar la incorporación de nuevas funcionalidades, aumentar los riesgos de seguridad y terminar limitando la capacidad de la empresa para evolucionar, y cuanto más tiempo pasa, más difícil puede resultar encontrar personas que conozcan la tecnología original.

Por eso, la pregunta no debería ser solamente cuánto cuesta modernizar o reescribir una aplicación.

También conviene preguntarse:

¿Cuánto nos está costando seguir trabajando con ella?

No se trata de tirar lo antiguo por ser antiguo

Aplicaciones informáticas obsoletas

Una aplicación que lleva años funcionando contiene algo que no se puede comprar fácilmente: conocimiento sobre cómo trabaja la empresa.

En IMAGAR analizamos aplicaciones informáticas obsoletas para determinar si es mejor modernizarlas, evolucionarlas o plantear un desarrollo nuevo. El objetivo no es cambiar por cambiar, sino conseguir que el software vuelva a estar alineado con las necesidades reales del negocio.

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